Siete meses en Lancret

Allá por el 14 de noviembre de 2025 comenzamos a jugar El misterio de Lancret, mi próxima campaña para Ratas en las paredes. El 14 de junio de 2026, siete meses y veintiocho sesiones después, cerramos una experiencia maravillosa en la que vivimos, disfrutamos y sufrimos juntos una historia cargada de decisiones trascendentes. Y es que considero que, a pesar de contar con una trama y una historia marcadas, esta es una campaña de decisiones.

El misterio de Lancret parte de una idea que me interesaba explorar desde hace tiempo, la de personas corrientes, con vidas y preocupaciones normales que puedan acabar enfrentándose a los Mitos lovecraftianos. La campaña gira alrededor de una familia, de sus vínculos y su legado. Es una historia de horror e investigación en la que tiene mucho peso lo que recibimos de quienes vinieron antes que nosotros, incluso cuando no queremos hacerlo. La familia que conforman los PJ es el auténtico corazón de la campaña, haciendo que la propia estructura narrativa gire en torno a ella a la par que ejerce de motor emocional. Quizá por eso siento que El misterio de Lancret ocupa un lugar particular junto a La sombra de Saros y La frecuencia Bauman. Si aquellas exploraban el horror desde la investigación y la ruptura de la realidad, aquí he querido llevarlo al terreno de lo íntimo y familiar.

Han sido varios años de trabajo en el texto con diferentes borradores y algún que otro escarceo de juego, pero creo que realmente una campaña no termina de existir hasta que un grupo consigue terminarla. Cuando dirijo una de mis creaciones por primera vez, siempre hay una parte de probaturas y retoques que es muy importante para el acabado final. La mesa toma decisiones inesperadas, se interesan por detalles que no habías pensado o encuentran soluciones que nunca se te habrían ocurrido. Creo que cuando siento esa sinergia con un grupo de juego, siempre me hace llevar el texto a otro nivel. Haber creado esos nuevos recuerdos colectivos hace que ya sienta la campaña «nacida» a pesar de que todavía quede una buena porción de trabajo de edición, corrección o el propio arte, para que pueda llegar a ser publicada. 

Algunas sesiones de juego quedaron grabadas para la posteridad

Y es que no puedo más que deshacerme en elogios hacia Sora, María y Dani, mi maravillosa familia de jugadoras, ya que su compromiso ha sido excepcional durante todo este tiempo. A estas alturas del «adulting» mantener una campaña de veintiocho sesiones requiere constancia, atención y muchas ganas de formar parte de una historia compartida. Su implicación con los personajes, con las relaciones familiares y con lo que iban descubriendo ha dado lugar a escenas que ya forman parte de mi manera de entender El misterio de Lancret, haciendo que sea nuestro Lancret. 

Eso ha sido especialmente importante en una campaña como esta, donde los lazos familiares más allá de ser parte del trasfondo, son el eje sobre el que gira buena parte de la experiencia de juego. Ver cómo esos personajes inicialmente corrientes iban asumiendo poco a poco el peso de su herencia y transformándose en auténticos investigadores de lo imposible hasta abrazar por completo el emotivo final, ha sido una de mis mayores satisfacciones.

Terminar la última sesión me produjo una sensación extraña. Por un lado, estaba la satisfacción de haber completado una campaña larga y de haber llevado la historia hasta su desenlace. Por otro, quedaba la melancolía inevitable de despedirse de unos personajes y de una rutina que nos había acompañado durante tanto tiempo y que nos ha hecho disfrutar de una aventura que quedará grabada para siempre en mi memoria.

Nuestra aventura ha terminado, pero el trabajo sobre El misterio de Lancret continúa. 

Soy el autor de "La Sombra de Saros", la campaña de rol de horror lovecraftiano. Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Máster en diseño y producción editorial por la Universidad de Salamanca y el Grupo Santillana. Rolero a perpetuidad...